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Opiniones

Carta de Víctor Grimaldi: Sobre las elecciones de 1990, Juan Bosch y el PLD

Publicado

en

grimaldiRoma, 18 de marzo 2014

Señor Director:

He leído nuevamente en un comentario del sitio de internet de ese diario la persistente presencia de un lector con la misma alusión a mí, y veo qué curioso es que ese lector repita persistentemente, y ahora, 24 años después, el estribillo de los mentirosos y calumniadores.

Juan Bosch nunca me acusó de traidor, a diferencia de lo que dijo en público de otros, y mantuvimos nuestra amistad todos los años siguientes al 1990. Él más que nadie sabía que siempre fui leal a Él y al Partido.

En ocasiones luego de 1990 le ví en diferentes lugares, y nos manifestábamos el mismo afecto. En sus oficinas. En la puesta en circulación de libros.Y el 30 de junio de 1998 en la Biblioteca Nacional dijo delante de los presentes: »Bueno, bueno, bueno», cuando concluí en voz alta de leer un fragmento de su libro »Historia de la Restauración».

Si Usted quiere saber qué pensaba de mí Juan Bosch, y qué ocurrió conmigo y Bosch en 1990, pregúntele al accionista del Listin, a nuestro común amigo Marcelo Bermúdez. Él conoce detalles inéditos.

Yo a Juan Bosch le expliqué detalladamente lo que había ocurrido con los computos antes de hacer pública una carta el 20 de mayo de 1990, cuatro días después de las elecciones.

Debo destacar que el Centro Carter de Atlanta, que fue observador en las elecciones de 1990 con el Presidente Jimmy Carter a la cabeza de un grupo de expertos, tiene colocado en internet su informe sobre esas Elecciones Dominicanas de 1990. Sostiene este documento, firmado por el Presidente Carter, que el conjunto de irregularidades de aquellas elecciones de 1990 no constituyó un fraude propiamente dicho. Cita numerosas fuentes, oficiales, y de los partidos de oposición, para llegar a sus conclusiones. Uno de los documentos del Informe es mi carta del 20 de mayo.

A finales del 2011 en el Palacio Nacional el Presidente Leonel Fernández condecoró a Carter, ocasión en la cual según reseñas periodísticas dijo Fernandez que Carter evitó la violencia en 1990. Leonel mejor que nadie conoce la verdad sobre aquel proceso electoral, y los motivos de mi carta con el tiempo debe haberlos comprendido.

En 1990 fui Coordinador Nacional de Informática y Comunicaciones del PLD para las elecciones por decisión del compañero Felucho Jiménez, Jefe Nacional de Campaña (el Segundo jefe en el mando de campaña era el compañero Danilo Medina).

El Comité Político lo integraban Juan Bosch, Felucho Jiménez, José Joaquín Bidó Medina y Lidio Cadet (minoría de 4), frente a Max Puig, Vicente Bengoa, Juan de la Cruz Buret, Nélsida Marmolejos y Mildred Guzmán (5 que se reunían aparte, como los vi llegando a reunirse meses antes de las elecciones en un apartamento vecino al mío). Es evidente que el Comité Político no supo o no pudo, o no quiso, realizar las alianzas que le permitieran ganar las elecciones.

En 1994 el PLD cayó en un tercer lugar, y dos años antes Juan Bosch ante los medios declaró traidores a varios de los que cometieron los errores que en 1990 impidieron que el PLD realizara las alianzas para ganar las elecciones.

En 1996, valga la paradoja, para acceder al Gobierno el PLD hace una alianza y recibe el respaldo nada más y nada menos que de Joaquín Balaguer, a quien se acusaba de cometer el denunciado »fraude» de 1990.

Un mes aproximadamente antes del 16 de mayo de 1990, la secretaria de Juan Bosch y miembro del Comité Político, Mildred Guzmán, me dijo que por instrucciones del Comité Político -que se reunía semanalmente y tenía el efectivo control del partido- yo y el compañero Rafael Espinal debíamos constituir junto al compañero Leonel Fernández (quien era en ese momento encargado de prensa del partido), un equipo de trabajo en esta materia para el resto de la campaña. Le dije a ella que ya yo tenía otra responsabilidad, y me dijo que yo podía hacer las dos cosas. Acepté.

El equipo de infomática y comunicaciones fue profesionalnente estructurado. Los compañeros Danilo Díaz, Jimmy Durán y Freddy Pérez formaron parte del mismo, incluso participó el fallecido esposo de Alma Fernández.

Felucho me escogió porque fue mi profesor de economía en Intec, donde yo estudié de 1981 a 1985 Ingeniería de Sistemas sin graduarme.

José Ureña autorizó a Dato Centro a que nos facilitara un sistema Unisys, el mejor entonces en 1990. Los datos compilados técnicamente fueron publicados en el Informe Carter. Añado que en 1996, cuando ganó Leonel, fue Dato Centro la empresa que dio soporte técnico a la Junta Central Electoral. Lo que quiere decir que los cómputos procesados en el equipo de Dato Centro, con todo su soporte técnico, tenían que ser eficientes también en 1990.

El 20 de mayo de 1990 le entregué esos datos completos a Bienvenido Álvarez Vega, director de El Siglo, propiedad de Bancomercio, que presidía José Ureña (Nene), y quien fue colocado en esa posición periodística porque Nene me consultó varios nombres y se lo sugerí.

Don Alejandro Grullón, a través de su hijo Manuel Alejandro -a quienes me unen lazos de familia y amistad- me mandó a preguntar el mismo domingo 20 de mayola situación de nuestros datos electorales.

En la prensa del día anterior, sábado 19 de mayo, sobre todo el Listín, se informa la versión del PRD de José Francisco Peña Gómez, y del PRI de Majluta, de la Junta Central Electoral y otros que ya indicaban que el Dr. Balaguer con sus aliados le ganaba al PLD con Bosch. Entonces ni el partido de Vincho ni el Partido Quisqueyano Demócrata no nos apoyaron porque no hicimos alianzas. Esa lección se aprendió después.

Sin embargo, en la mañana del sábado 19 de mayo 1990 se soltaban los demonios. Y las calumnias y mentiras que repite este señor.

Maximiliano Robespierre y su grupo comenzaron a propagar la versión de que en el Centro de Cómputos había traidores. Dijeron muchos disparates y mentiras: que el dirigente reformista Macorís lo infiltró, que Carlos Morales Troncoso trajo a un italiano para realizar fraudes y otras mentiras.

En la noche de ese día 19 se me impidió entrar al Centro de Cómputos, en el cual Robespierre había infiltrado a varios de sus calumniadores. Robespierre, con la manipulación y el poder que llegó a alcanzar en el partido, mantuvo fastidiándonos durante semanas a un señor apellido Febrillet que fue director de Bienes Nacionales en el gobierno de Salvador Jorge Blanco y que se hacía pasar por gran experto en estos asuntos.

La razón de que el lunes 21 de mayo de 1990 apareciese en todos los medios mi carta a Juan Bosch dando a conocer nuestros resultados fue la intervención del Centro de Cómputos y mi separación del mismo sin que me lo informaran las autoridades del partido. Todavía hoy no se conoce quién ordenó interrumpir el proceso de los cómputos del PLD.

Ese mismo lunes 21 de mayo de 1990 comenzó la campaña mediática contra mí en el programa de los Medios Corripio por Teleantillas UNO + UNO. La encabezaron en ese medio por la mañana Robespierre, Juan Bolívar Díaz y Margarita Cordero, y luego, lo que dijeron allí, lo convirtieron en reportaje en el periódico El Siglo, publicado luego en otros medios como espacio pagado.

Robespierre, sin embargo, dos años después fue expulsado del partido por el propio Juan Bosch, quien dijo que eran unos traidores aquellos a quienes por error el PLD había admitido diez años antes entrando por la dirección sin haber recibido la formación peledeísta de base.

Ellos ingresaron al PLD creyendo que en la ancianidad de Bosch se quedarían con el partido o con un pedazo del mismo. Pero compañeros como Euclides Gutiérrez Félix, Norge Botello y otros siempre los enfrentaron, hasta el punto de que lograron en 1992 que Juan Bosch adoptara una actitud firme ante ellos.

Miguel Cocco me visitó en junio de 1995 en el que fue un apartamento mío en la calle Capitán Eugenio de Marchena #10 y me contó que en 1990 delante de él, el muy queridísimo amigo y padre intelectual Juan Bosch le dijo a Robespierre: “Víctor Grimaldi es mi amigo”, cuando Robespierre buscaba que Bosch me atacara.

Cocco sí conocía muy bien la calaña de Robespierre. Cocco, Pedro Vergés, Norge Botello y otros compañeros, a instancias de una persona muy querida de Don Juan, constituímos desde 1989 un kitchen cabinet para cuidar a Don Juan de ciertas influencias que la persona muy cercana y querida de Don Juan no quería que dominaran e influyeran a Don Juan.

La verdad de lo que pasó en el Centro de Cómputos en 1990 es que las intrigas de Robespierre no le permitieron en 1990 manipular la suerte del país ni la del PLD. Él y su gente pensaban que heredarían el liderazgo de Bosch sin haber sido nunca verdaderos peledeístas. Llegaron deformados en los años 80 al partido cuando ya la organización se había desarrollado. 

No fue a ellos, sino a gente como Leonel y Danilo a quienes les ha tocado liderear la organización porque Leonel y Danilo comenzaron desde el inicio del PLD a formarse desde abajo, en la base del partido.

Robespierre poco a poco fue perdiendo a sus aliados que se fueron con él, como por ejemplo mi buen amigo y hermano Vicente Bengoa, quien sí se formó en la base del partido. 

Robespierre caribeño se ha repetido como una farsa de aquel trágicamente Verdadero de 1794 en París.

Puede Usted señor director darle el uso que considere a esta nota que contiene  apenas una parte de las cosas que tengo registradas de este viacrucis del que ha salvado mi existencia desde 1990 solamente una Mano Poderosa del Infinito, la Providencia en la que no creen los desgraciados.

             Cordiales Saludos de 

Víctor Manuel Grimaldi Céspedes
Centinue Reading
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