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Opiniones

La apuesta arriesgada de Luis

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Por José Francisco Peña Guaba
(Reflexiones de campaña #22).-
Tengo una excelente relación que data del 1981 con la familia Abinader, especialmente con quien fue mi estimadísimo amigo Don José Rafael (EPD), padre del amigo Luis, candidato Presidencial del PRM. Con su progenitor, hombre correcto y buen amigo, tuve de siempre las mejores relaciones estando o no aliado su partido, Alianza Social Dominicana (ASD), por ese entonces con el PRD. Siempre nos profesamos  amistad mutua: en el año 1997 fui a visitar a mi amigo a su solicitud y  quien me acompañaba me explicó, camino a su residencia, que entendía que Don José Rafael era una opción válida para ser Senador de su natal Santiago, para las elecciones de 1998 –ya que se realizarían las elecciones de medio término congresuales y municipales–. Ese año, sin embargo, mi padre, muy enfermo de cáncer pero quien se mantenía impertérrito, al pie del cañón, trabajando y armando la boleta del PRD y aliados para la contienda de mayo del 1998.
Cuando llegue a la residencia de Don José Rafael me explicó que él estaba dispuesto a asumir el reto de la candidatura a Senador por Santiago. Yo sabía, por mis amigos José y Franklyn Persia, que la 0&M tenía una gran cantidad de estudiantes en la capital del Cibao y que eso sería muy conveniente para los fines electorales. Como sólo dos años antes, en 1996, me tocó coordinar el plan de crecimiento de la campaña de papá para la 2da. vuelta, en Santiago, ya sabía que existía mucha tirantez entre la dirigencia local y vi como una “misa en salud” la candidatura de mi amigo Don José Rafael. Así que fui a ver a mi padre a Cambita y le comenté sobre la candidatura pero, en ese momento no me entendió. No insistí, pero cómo era costumbre en el, papá siempre me volvía a llamar y me preguntaba por qué tenía tal o cual opinión. Cuando le expliqué con lujo de detalles me dijo que mi apreciación era correcta, que le expresara al Dr. Abinader que él sería el candidato  a Senador en Santiago por el PRD y aliados, algo que me alegró además porque tenía la certeza de que él ganaría.
Tal como lo pensé Don José Rafael unificó a casi todo el PRD de la provincia alrededor de su candidatura, a lo que se sumó el impacto de la súbita desaparición física de mi padre. Todo eso hizo que ganáramos cómodamente las elecciones, pese a que Santiago nunca había sido una plaza perredeista.
Cuando varios años después mi hermano Tony inició armando la pre-candidatura Presidencial de Luis en el PRD, dude de que ese propósito lo lograran, pero el trabajo tesonero de ambos junto al equipo actual que coordina el buen amigo Roberto Furcal dio sus frutos. Si de algo estoy convencido, absolutamente persuadido, es de que el trabajo organizativo al final paga. La labor de hormigas de Luis con su equipo, el posicionamiento que hoy exhiben, no es producto del azar sino de la obra paciente de Luis y el grupo que él encabeza.  Partiendo de que hasta ahora tengo una buena relación con el equipo cercano a Luis y con él mismo, me permito lo que tal vez sea un atrevimiento: pasarle un poco de experiencia, no de consejos, porque lo natural es que el otro piense que existe un interés particular, máxime cuando no se está de un mismo lado, además de que aconsejar a personas exitosas es algo muy difícil. No obstante, me creo en el deber de decir lo que digo, sobre todo porque me ha tocado realizar acuerdos en este proceso con el PRM a nivel municipal y de senadores.
Luis no es ningún outsider. Ha aprendido mucho. El solo hecho de competir en dos procesos internos con Hipólito y garantizar la unidad después, habla muy bien de la experiencia adquirida. No cabe la menor duda de que hoy el PRM, con su candidatura, mantiene las preferencias electorales. Es natural que sea así porque él encabezaba la oposición al PLD en su conjunto.
La división del PLD ha entusiasmado a las bases perremeístas porque entienden que eso los hace ganadores, con toda seguridad, del proceso comicial. No es precisamente así porque las fuerzas combinadas del Gobierno y de la Fuerza del pueblo son todavía mayoría, aunque tengo mis adhesiones electorales en favor de la candidatura de Leonel, cosa que todos lo saben. No analizo sobre la base solamente de lo que nos conviene, sino de cómo actuar frente a cada escenario. El nuestro de hoy es de oposición. Eso quiere decir que, a fuerza de realidad, el PRM tiene que compartir con nosotros (la FP, el PRSC y aliados) su nicho electoral, porque el gubernamental es del PLD.
No para los fines nuestro como bloque de alianza opositora que mantiene un enfrentamiento con el gobierno desde hace meses, de manera diaria y permanente, sino poniéndome en su lugar, la peor torpeza es poner todos los huevos en la canasta de la primera vuelta. Tratando de fortalecer la vanguardia ha dejado abierta la retaguardia. Apostar a debilitar a las fuerzas nuestras con el solo interés de ganar en primera vuelta es una apuesta muy arriesgada, para todos los fines, veamos:
1ero.) Porque nada le garantiza a Luis que las escaramuzas de crecimiento sobre la base de debilitarnos le da, a su vez, garantías que las votaciones del PLD y la FP y sus aliados no obtendrán mínimo un 50%, sobre todo porque el voto de Leonel no es hoy un voto orgánico, muy por el contrario, es un voto de simpatía y admiración hacia el ex- presidente.
2do.) Porque faltando un mes para las elecciones, crear diferencias marcadas con la Fuerza del Pueblo y sus aliados puede crearle una situación difícil en una segunda vuelta, si no clasificáramos, porque podrían hacer que nuestra base de apoyo se pueda inclinar más a un acuerdo con su ex-aliados del PLD que con él natural acuerdo de oposición.
3ero.) Porque también se podría entender que el PRM preferiría hacer un acuerdo con el gobierno en una segunda vuelta para, estableciendo condiciones ventajosas para la cúpula palaciega, negociar el retiro de la candidatura de Gonzalo y realizar un acuerdo no natural para declarar la victoria de Luis sin tener que realizar la 2da vuelta. Es posible que el pragmatismo de hoy los hagan ver esa posibilidad como algo apropiado, claro está, los acuerdos prometidos no se cumplirían, por una y mil razones que huelgan comentar, entre ellas por las mismas razones que no se pudo cumplir en el pasado. El PRD hoy PRM sabe mucho de eso. Lo peor sería, para Luís, el auspiciar la tormenta perfecta: entrar a un gobierno con crisis sanitaria, social, económica, internacional y también de credibilidad. No lo duden, eso sería como dinamitarse ellos mismos.
4to.) Entre nuestros bloques de alianzas hay 22 candidaturas comunes a senadores que garantizan, cómo bien se estableció con la firma del mismo por 15 partidos, llamado “Acuerdo Electoral por un Senado Plural”, de manera que crear contradicciones entre los partidos miembros de esta alianza es contraproducente, sobre todo si se auspician deserciones de las estructuras dirigenciales básicas de los partidos, ¿o es que se quiere ahora hacer perder a estos candidatos? La prudencia obliga.
El triunfalismo es causa de los peores errores y, si alguien lo ha vivido en carne propia, son los hoy perremeístas. Me decía un empresario con fuerte vínculo social e inclinado a favor de apoyar a Luis, que ya “los PRM” han bailado la fiesta de la victoria varias veces aunque todavía no se han realizado las elecciones. Algo que vine a aprender después de mi paso al PLD hace 20 años, es que se trabaja y se hacen acuerdos hasta el último minuto, siempre pensando que te hacen falta votos y que estamos en el último lugar. Esa teoría dio como resultado 6 victorias electorales.
El PLD, y por qué no, también en parte la FP, son estructuras electorales que no actúan por pasión, a diferencia del PRD hoy PRM. Más que una organización el perredeismo hoy con nuevas siglas es un sentimiento, por eso el amigo Luís ha de saber que, ante cualquier tropezón de encuestas y de acciones operativas el día D, su ejército se deprime. Siempre fue así y así, con alguna mejoría, sigue siendo.
La apuesta arriesgada es no entender que es 80% más seguro que exista una segunda vuelta a que él pueda ganar en la primera. Eso no tiene que ver con encuestas, sino con realidades materiales del voto y son multifactoriales los argumentos que dan razones para afirmarlo.
La mesa del poder yo creía que tenía 4 patas, hasta que llegue al PLD ahí aprendí que tiene muchas más y que no gana siempre el que tiene más simpatía, sino el que teniendo más cantidad de patas de esa mesa tiene también un ejército racionalmente organizado para el “día D”. Entonces, el día de las elecciones, hacerlo realidad. Al final aprendí que no se gana con encuestas, sino con votos y con estructura para que lo echen en las urnas y que te lo cuenten. Tal vez me equivoque, pese a tener un buen average de aciertos, ¡pero la apuesta de Luis la creo para él sinceramente riesgosa!
Centinue Reading
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