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Opiniones

Minerva Bernardino: Heroína de la mujer a nivel Internacional

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Por Amín Cruz.-  

«La igualdad es una necesidad vital del alma humana. La misma cantidad de respeto y de atención se debe a todo ser humano, porque el respeto no tiene grados». Simone Weil 

Minerva Bernardino fue la primera mujer diplomática dominicana en la ONU y quien firmó junto a Manuel Arturo Peña Batlle, el acta de fundación de la ONU, promotora de los derechos de las mujeres en el ámbito internacional. Fue una de las cuatro mujeres que firmaron la carta original de la fundación de las Naciones Unidas en 1945. Y la primera vicepresidenta del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas y la primera vicepresidenta de UNICEF.

Nació el 7 de mayo de 1907 en Seibo República Dominicana en el seno de una familia de clase alta, a los 15 años perdió a sus padres y se vio obligada a ganarse la vida por sí­ misma, algo insólito en América Latina en una hija de buena familia, al quedar huérfana y se mudó a Santo Domingo, donde finalizó la escuela secundaria como parte de una generación nueva de normalistas, las mujeres latinoamericanas que persiguen educación más allá de la escuela primaria y empezó una carrera en el servicio civil de la República Dominicana.

Luchó por la igualdad jurí­dica de la mujer, a finales de los años veinte se involucró en el movimiento feminista de su paí­s y logró que la constitución dominicana recogiese de manera explícita la igualdad de los derechos de la mujer, la atención de Bernardino se centró en la desigualdad y las mujeres tras la experiencia vivida cuando promocionó en el servicio civil pero no recibió ningún aumento en el sueldo porque el gobierno rechazó pagar a cualquier mujer un sueldo mayor que el de sus compañeros hombres, ese fue éste el impacto que me lanzó a la lucha por los derechos de la mujer.

Minerva Bernardino

La embajadora Bernardino promovió los derechos de las mujeres no sólo en documentos oficiales, sino también en sus interacciones diarias y trabajó principalmente para adelantar derechos políticos y especialmente para mejorar el sufragio de las mujeres en estados latinoamericanos.

Uno de los resultados de la Conferencia fue que la discriminación de la mujer se declarase explí­citamente incompatible con los objetivos de la Unión Panamericana.

Tres años después, en la siguiente Conferencia Panamericana, que tuvo lugar en Bogotá, la Comisión de Mujeres presidida por Bernardino, consiguió la aprobación de la Convención Interamericana sobre la Concesión de Derechos Civiles a la Mujer, uno de los primeros tratados de derechos humanos en el marco de la OEA. Así­ se estableció la igualdad de derechos civiles de la mujer para todos los Estados miembros de la OEA.

Minerva Bernardino fue embajadora alterna oficial de la República Dominicana en la conferencia de fundación de la ONU, que comenzó en San Francisco en abril de 1945, pocas semanas después de la Conferencia sobre Problemas de la Guerra y de la Paz.

También en dicha conferencia abogó junto con las pocas mujeres que habí­a por la igualdad de derechos de la mujer. Sus esfuerzos contribuyeron a que la discriminación de sexo quedase explí­citamente proscrita, entre otros, en los artí­culos 1 y 55 en la Carta de la ONU. Además, el artí­culo 8 establece claramente que mujeres y hombres tienen el mismo acceso a todos los cargos en las Naciones Unidas.

Paralelamente, la embajadora Bernardino hizo carrera en el servicio diplomático del paí­s. Como delegada oficial de la República Dominicana y como presidenta de la Comisión Interamericana de Mujeres, participó en la Conferencia sobre Problemas de la Guerra y de la Paz que tuvo lugar en México en 1945.

Al mismo tiempo, Bernardino luchó en San Francisco junto con otras delgadas por construir una comisión por los derechos de la mujer que siguiera el modelo de la Comisión Interamericana de Mujeres. Igual que otras propuestas, ésta fue aplazada y remitida a los órganos competentes de la ONU, que empezarí­an a funcionar en otoño de 1945.

Pese a las dificultades, en 1947 se creó finalmente la Comisión por el Estatuto Jurí­dico de la Mujer gracias a la obstinación de Bernardino, de la delegada danesa Bodil Begtrup y de otras mujeres. Minerva Bernardino serí­a elegida vicepresidenta de esa comisión.

En la primera sesión de la Asamblea General, diecisiete delegadas entre ellas Eleanor Roosevelt y Minerva Bernardino escribieron y entregaron al presidente de la Asamblea una Carta Abierta a las Mujeres del Mundo, que llamó mucha atención.

En ella recordaban el papel determinante que habí­an desempeñado las mujeres en la guerra y en la victoria sobre el fascismo, llamaban a las mujeres a aprovechar esa oportunidad histórica de fortalecer su posición en las instituciones públicas de sus paí­ses y especialmente en la ONU, y pedí­an a los gobiernos más apoyo a la participación pública de la mujer.

Uno de los problemas que más ocupó a Bernardino fue la nacionalidad de las mujeres casadas, en 1933 la Comisión Interamericana de Mujeres habí­a conseguido que en los Estados de la Unión Panamericana las mujeres pudieran conservar su propia nacionalidad al casarse con extranjeros.

Sin embargo, eso resultó mucho más complicado en la ONU; la Declaración Universal de los Derechos Humanos no se pronunció sobre esa cuestión, por iniciativa de la embajadora Bernardino, entre otras, la Comisión Interamericana de Mujeres llevó a cabo un estudio para que se aprobase en la Asamblea General una convención sobre la nacionalidad de las mujeres casadas, que finalmente saldrí­a adelante en 1957.

El 10 de diciembre de 1948, Minerva Bernardino tomó la palabra como representante de la República Dominicana en la Asamblea General y volvió a recordar a sus compañeras la necesidad de fortalecer los derechos de la mujer en la Declaración Universal y de explicitar su igualdad de derechos en todos los ámbitos.

La embajadora Minerva Bernardino y su colega Berta Lutz fueron reconocidas como personas clave en la inclusión de las frases “derechos iguales de hombres y mujeres,” “fe en derechos humanos fundamentales” y “la dignidad y valor de la persona humana” en el preámbulo a la carta de la ONU.de la Declaración Universal de los Derechos Humanos considerando que con la omisión de “las mujeres” se habría producido una discriminación intencionada.

Cuando su carrera progresa, Bernardino continuó trabajando en la ONU en diversos espacios. Además de participar en quince Asambleas Generales de manera permanente, representando la República Dominicana, nombrada en 1950, mantuvo su liderazgo de alto nivel en diferentes organizaciones.

En 1951 fue elegida vicepresidenta de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer y presidenta de la comisión en 1953. Durante los años siguientes siguió luchando en la ONU por la causa de la mujer. Desde 1953 hasta 1955 presidió la Comisión de la Condición Jurí­dica y Social de la Mujer, y más tarde fue vicepresidenta del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas.

A pesar de estar subordinada a la Comisión en Derechos humanos, la CSW era conocida por ejercitar su independencia e iniciativa, esta comisión trabajó por la inclusión del lenguaje de género en la Declaración Universal de Derechos Humanos y la creación de la Declaración sobre la Eliminación de la Discriminación Contra la Mujer en 1967.

La Comisión también promueve el avance en los derechos de las mujeres a través de estudios e investigaciones a partir de las cuales reclamó cambios. Durante todos esos años de lucha por los derechos de la mujer, Minerva Bernardino trabajó en el servicio diplomático de su país, y algún tiempo como embajadora en Estados Unidos.

Más tarde, Bernardino continuó dando conferencias en universidades, elaboró un archivo biográfico de mujeres americanas influyentes y creó la Fundación Bernardino, que continuó la lucha por los derechos de las mujeres en la República Dominicana después de su muerte. En 1998, habiendo sido homenajeada repetidas veces, falleció el 29 de agosto de 1998 en su casa de Santo Domingo en República Dominicana

La ciudad de Nueva York, donde habí­a vivido muchos años, se le dedicó una placa en honor a la embajadora, Minerva Bernardino, situada en un espacio público conocido como “Greestreet”, en la avenida Amsterdam y la calle 110 en el Alto Manhattan, erigida en agosto de 2006.

La placa dice: “Este Greenstreet honra a la embajadora y feminista Minerva Bernardino (1907-1998), una de las cuatro únicas mujeres que firmaron la Carta de las Naciones Unidas en 1945. Representó a la República Dominicana en la primera Asamblea General de la ONU y dedicó su vida adulta al progreso de las mujeres y los niños del mundo”.

 «La primera igualdad es la equidad». Víctor Hugo 

-E autor, Dr. Amín Cruz, PhD, Ministro Consejero. Diplomático, historiador, educador, periodista, escritor y Presidente de Congreso Hispanoamericano de Prensa, residente en New York 

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