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Opiniones

Reflexiones en torno al surgimiento de la Unión de Estudiantes Revolucionarios (UER)

Publicado

en

Por Lic. Eligio Serrano García (Gabriel).-
(Historiador-Periodista)

Al momento del ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, el 30 de mayo de 1961, cursaba, con apenas trece (13)  años de edad, pues había nacido el 18 de marzo de 1948, el octavo curso del nivel Intermedio  en el Liceo Argentina, en Santo Domingo.

En esa época los centros escolares eran uno para las hembras y otro  para los varones, existiendo, en el  Sistema Educativo Dominicano los siguientes grados académicos: Primario, Intermedio Segundario y Universitario.

El  Primario, se aplicaba desde el primer curso hasta el sexto, para los cuales existían varios edificios escolares públicos.

El Intermedio,  lo componían el Séptimo y el Octavo.  En este caso, un  plantel escolar público para los varones y otro para las hembras.

El  de los varones residía en la Escuela Intermedia República de  Argentina, situada donde estuvo en la Guerra de Abril el Comando del Movimiento Popular Dominicano, (MPD), en la calle  Juan Isidro Pérez, entre la intersección  Avenida Duarte y  Eugenio María de Hostos,  sector  San Antón.

Era un local de dos niveles, estilo L. Fue desplazado de ese lugar,  lo trasladaron a una esquina más  abajo, específicamente, en la calle Mercedes esquina Avenida Duarte, para utilizar el terreno  como parte del vestigio colonial de las ruinas  de San Francisco.

El  Liceo Estados Unidos de América era el intermedio femenino,  centro escolar de un solo nivel, situado en la calle México, esquina Doctor Delgado, por los frentes del Palacio Presidencial, perteneciente al  sector San Juan Bosco.

En el  nivel Segundario se encontraban: El primero, el segundo, el tercero y el cuarto curso  del bachillerato, desempeñándose en  cuatro liceos: Uno de hembras: El Salomé Ureña de Henríquez. El de los varones llamado Liceo Presidente Trujillo, (conocido  también  como el Liceo de La Normal. Más luego, con el actual nombre: Juan Pablo Duarte.

Estaba también  la Escuela Técnica de  Peritos Contadores y  el Liceo Nocturno, supuestamente para los trabajadores, el  Eugenio María de Hostos.

Cuando ajusticiaron el tirano, reitero, el 30 de mayo de 1961, cursaba el octavo curso,  último  del nivel Intermedio,  al aprobarlo,  procediendo mi padre,  como era de rigor,  a  inscribirme  al único centro escolar público: El Liceo Presidente Trujillo o La Normal.

Los alumnos de allí, a la hora de concluir el horario escolar, marchábamos a pie  a nuestros hogares,  pues muy pocos, para no decir ninguno, ocupaba vehículos públicos o se retiraban en auto familiar. Salíamos en conjunto. Por ejemplo, los que residíamos en la zona baja, me refiero a Villa Francisca, San Carlos, San Juan Bosco, San Miguel, San Lázaro, San Antón, Ciudad Nueva, bajábamos por la Duarte, al compás de consignas y alegorías revolucionarias, influenciados por la situación socio-política del momento, que se expresaba en la desaparición de la dictadura trujillista y por la presencia en el Continente, de la Revolución Cubana.

En la medida que íbanos bajando la Avenida Duarte cada quien se inclinaba hacia su conducencia. En el caso de los sancarleños  entrábanos por la respaldo Abreu que se encontraba en el corte de la Duarte con la Concepción Bona, ahí donde está la bomba de gasolina, y seguíamos  hasta llegar a nuestro sector.

Prácticamente, dentro del grupo, Leonte y yo continuábamos juntos, pues residíamos en la misma calle, en la Salcedo, entre la Abreu y la Pimentel. El, en la número 64, casi esquina Abreu, y yo, en la acera del frente, en la número 71, casi esquina Pimentel. Lo que indica y presupone, que nuestras relaciones, nuestra amistad viene  desde que éramos  muchachos.

Los jóvenes estudiantes  y nervio fundamental de la sociedad, no  nos encontrábamos al margen de la realidad del momento. Cosa ésta que nos llevó a imprimir nuestra simpatía hacia donde estaban los más sacrificados de esa época: La izquierda revolucionaria.

Los  partidos políticos de esa tendencia le prestaron a la juventud la importancia debida a su papel a desempeñar en ese proceso. Bajo esa condición es que en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), el 13 de julio de 1961, surge la Federación  de Estudiantes Dominicanos (FED) y más luego, entre los finales del 61 y comienzos del 1962, aparece la Unión de Estudiantes Revolucionarios, (UER), en el Liceo de La Normal, en oposición a los sectores conservadores  que intentaron aglutinar el movimiento estudiantil secundario en la Asociación Nacional de Estudiantes Secundarios, (ANES).

El surgimiento de los grupos estudiantiles la  FED  y  de la UER  fue una determinación organizada y dirigida por los partidos políticos de izquierda.  Fundamentalmente, del Movimiento Popular Dominicano (MPD), que conocía la importancia de las asociaciones populares, por la  experiencia  vivida en  el territorio cubano. Pues  al momento de su fundación en febrero de 1956, allí existía la mayor efervescencia  de  ese proceso.

Ese partido como ningún otro en el país,  no solamente expresó su admiración  a la  causa cubana al estrechar su amistad y solidaridad con los dirigentes y el movimiento estudiantil  que tuvieron que ver con la  dirección de esa causa, sino que  su participación de primer orden le originó categoría.  Hechos estos que se registraron  en las acciones guerrilleras  y en  la  participación en los asuntos del Estado.

En compañía de la demás fuerzas de izquierda se determinó estructurar  el grupo estudiantil de la segundaria la Unión de Estudiantes Revolucionarios, plataforma escrita por Ulpiano Valdez, dirigente del MPD.

De manera que es totalmente falso que la aparición de la UER se debió a la reunión de un grupo de amigos, como han querido señalar.

Los creadores fundamentales  de la UER, entre ellos: Leonte Brea, Yúli Peralta, Ramón Martínez, Roberto Cassá, Daniel Mena, Defilló, (no el cantante), Nelson Moreno Ceballos, Luis Ernesto Simó, Néstor Eddy del Prado,  Cuchito Pina, así  como decenas de compañeros, tenían militancias activa y directa o con el MPD o con el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, (1J4)  o con el Partido  Socialista Popular (PSP).

Esto indica clara y determinantemente que no era cuestión de amiguitos.

Esto se expresa en que su militancia iba desde Leonte Brea, que fue la cabeza,  Ramón Martínez, Luis Ernesto Simó, Mena, Néstor Eddy del Prado, Cuchito Pina, entre otros, eran del MPD. Del 14 de Junio pertenecían la mayoría de la dirección y de sus miembros,  en donde estaban Yúly Peralta, Nelson Moreno Ceballos, y del PSP  lo representaba Roberto Cassá, Defilló. (este Defilló, que sí participó en la fundación de la UER, no es el cantante Kuki  como le llamábamos en el barrio, pues  residía en la planta baja de la  calle Benigno del Castillo número 12, del sector San Carlos).

El  estudiante Defilló a que nos referimos era un compañero que parecía ruso, muy sosegado, menos alto que Kuki el cantante.

La UER  desde sus inicios estableció con claridad sus propósitos y el  lado de los  intereses en  que se sentaría, los cuales la colocaban  al lado de los intereses nacionales, expresado en posiciones democráticas  y anti-imperialistas. Partidaria de  una educación laica,  basada en la investigación científica al servicio del desarrollo nacional  independiente.

Al surgir no solamente se dio una directiva central, sino que  demostró su expresión  participativa  al establecer Comité de Curso con su debido representante y vocero local.

Yo fui el representante  del Primero  F. Ese curso quedaba en la segunda planta del Liceo Juan Pablo Duarte, a mano derecha. Allí cursaba también Salomón Lama que era miembro de la Juventud Revolucionaria Cristiana (JRC).

Luego pasó a conformarse en los liceos que existían en ese momento: El Eugenio María de Hostos,  Peritos Contadores y  el Liceo de Señoritas Salomé Ureña, y más luego,  producto de la necesidad, bajo una  Orden Departamental surgieron cambios  en el sistema educativo dominicano, como fueron,  nuevos planteles escolares y  el establecimiento del carácter mixto de la asistencia de  hembras y varones. Estos fueron: El Panamericano y el Fray Cipriano Utrera. A la  Peritos Contadores se le cambió el nombre por el Profesor Víctor Estrella Liz. En el Liceo Juan Pablo Duarte se estableció la tanda nocturna con el nombre de  Miguel Ángel Garrido. En  la Salomé Ureña en la tanda vespertina se abrió el Liceo Manuel Rodríguez Objío. Conformando la directiva de la UER  acorde a esa  nueva composición.

La Unión de Estudiantes Revolucionarios tuvo un primer Comité Ejecutivo dirigido por Leonte Brea, más luego, pasada la contienda de Abril se eligió por vía de Congreso, una nueva directiva liderada por el compañero Benito Fernández, a quien le tocó organizar, orientar y dirigir el  funcionamiento de este organismo en estos nuevos  centros escolares,  bajo un estado inicial de represión que dificultaba el desempeño de las acciones ueristas.

Sin embargo,  esa dirección  supo  desarrollar sus acciones y mantener el espíritu combativo de ese organismo estudiantil.

En posterior congreso se seleccionó al compañero Fidel Soto, que siguió la línea aplicada por la directiva anterior. Asimismo, existió el Comité del Distrito  dirigido por el incansable  Rafael Santana.

En el año 1964 mi partido, en el que militaba en ese entonces, el MPD, se interesó en que yo fuera  a estudiar  al  Liceo Nocturno Eugenio María de Hostos, pues allí me encontré con el compañero Tito Montes,  entre otros. Más luego, pasada la Guerra de Abril del 1965, me envían  al Liceo Vespertino Manuel Rodríguez Objío, en donde teníamos varios estudiantes como militantes, pero con la situación que el cuadro fundamental que era Nelson García concluía su año escolar.

Llegamos como organización partidaria a tener una mayoría absoluta de la dirección.  Ocupé, primero el puesto de organización, y más luego, la Secretaria General de la UER de dicho plantel escolar. Allí,  existía un grueso de militantes ueristas, de todas las tendencias revolucionarias. Entre los que se encontraban Rafael Santana, Lázaro García, Tony Raful, Santiago y su hermana Lina Castro Ventura, Marisela Germán Aristy, Porfirio García, Oscar Mejía, Enriquito Figuereo, Ramón Cuello, Iván Rodríguez, Papucho Prensa. Tonty Rutinel, Humberto Erickson.

Como expresé en el  trabajo pasado, últimamente,  el historial de la Unión de Estudiantes Revolucionarios quiere ser narrado por espectadores que  sentados en el vagón del tren, desde allí  al transitar  copado por los frentes  de  arbustos  les impedían observar quiénes de los presentes en ese escenario asumían real compromiso militante con la causa.

A eso  se deben  las apreciaciones equivocadas que han surgido muy alejadas de los reales hechos.

La historia de la UER está conformada por los acontecimientos que surgieron en cada uno de sus comités. A casi sesenta años se van achicando sus pareceres, le toca  a sus reales componentes, que son los únicos que pueden dar precisión y exactitud de su historia e impedir  que se narren o  que se construyan  cosas alejadas de la realidad.

Como por ejemplo, no es cierto como escribió alguien, que en la residencia de Leonte Brea fue que se constituyó la UER. Como se aleja de la verdad también,  decir que en el nacimiento participaron algunas compañeras, o indicar a compañeros que posteriormente jugaron excelente papel, pero en primer momento no tuvieron ahí.

Cuestión que muy bien refutó el enérgico y decidido compañero TONY PEREZ, quien estuvo  cercano a ese proceso y sabe a perfección que cosas de esa naturaleza no se observaron. Como no es cierto tampoco, que el joven Otilio Mercedes Sandoval, quizás el joven de mayor formación cultural e intelectual del momento, fuese participante en la conformación de la UER. Otilio que se llamaba “El libre pensador”, fue de la ANES.

Nos unieron, hasta el último momento de su vida, estrechos lazos de amistad  junto con  Mario Burgos y el dirigente sindical Rafael Estévez. Entre su haber se encuentra que fue  profesor del doctor Leonel Fernández.

Señalo, que la historia de la UER, es la suma de hechos  desarrollados en cada escenario de los liceos.  Una de las experiencias  que menos se conoce es la del  Liceo Salomé Ureña de Henríquez, proceso que  transitó por dos etapas.

La primera, cuando sus componentes estudiantiles eran totalmente hembras, obedeciendo a su nombre: “Instituto de Señoritas Salomé Ureña”. Bajo un esfuerzo mayúsculo, porque la dirección del plantel influenciaba negativamente contra su  surgimiento.

Un grupo de compañeras entre los que se encontraban Margarita Acta, Pura Calderón, Felicita Heredia, entre otras, pudieron vencer las dificultades e hicieron posible la presencia de la UER en dicho liceo.

Tengo informe que la compañera Felicita que fungió como Secretaria de Actas, tiene atrapadas tanto en su memoria como en documentos escritos de la época, informaciones al respecto.

La otra etapa surge, luego del movimiento armado del 24 de Abril del 1965, y es cuando ese liceo lo constituyen como escuela mixta, (hembras y varones).

En ese caso, el compañero Marinito Santana, en compañía de la expresión femenina  más alta en la dirección  estudiantil segundaria, la compañera BRUNILDA AMARAN. Diomaris Rosa, Miguelina, y otros, constituyeron la Unión de Estudiantes Revolucionarias. Destacándose en ese proceso de manera esencial el legendario  Marinito.

Otro caso repleto de historia olvidada fue la del Liceo de Peritos Contadores, quedaba en la calle México esquina 30 de Marzo, lugar donde estudió y dirigió la UER el inolvidable compañero y amigo Henry Segarra, en compañía de los hermanos Radhamés y Juan Francisco Vargas.

Debo despedirme, señalando  que estoy tratando asuntos de hace sesenta años, las imágenes de algunos o datos quizás incompletos de hechos, solamente serán puestos  en presencia con la ayuda de ustedes: Los actores.

Muchas Gracias.

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