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Opiniones

Un no rotundo para Adriano Espaillat en elecciones al Senado EEUU

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remulus

POR REMULUS DELLA VALLE.-

Más de 41 años de vivencias en Nueva York me ha demostrado que la política en Estados Unidos, y en particular en las ciudades con mayor población hispana, tiene mucho en común y dista más de la forma de practicarla en República Dominicana.

Mientras la política tradicional dominicana después de la muerte de Trujillo se ha caracterizado mayormente por la demagogia, corrupción, mentiras, la perversidad del clientelismo y el abuso en el uso de los recursos del Estado en favor de los candidatos oficialistas. La política de os candidatos locales en Estados Unidos se identifica con los primeros tres elementos.
Unos tras otros de los candidatos electos a nivel local, claro, con excepcion de algunos como Charles Rangel y otros, han demostrado que solamente les interesa llegar a la comunidad sólo en tiempo de elecciones, para comprar los votos a través de promesas falsas que nunca resuelven los problemas que afectan la sociedad, en particular la hispana.
Otra gran diferencia es que en Estados Unidos los politicos corruptos son severamente castigados, y tenemos muchos ejemplos en Nueva York, donde muchos han caido por pequenos fraudes, mientras que en República Domicana, esos mismos politicos no serían tocados por el mal llamado sistema de justicia, más bien, serían premiados.
En República Dominicana la politica de la corrupción se ha convertido en el armazón peledeísta para perpetuarse en el poder ante una oposición inexistente y llena de traidores lumpenes de la politica barata de pacotilla.
Lamentablemente, en Estados Unidos no ha surgido un liderazgo hispano que realmente se identifique con la necesidad de buscar las soluciones a los problemas que agobian a nuestras comunidades (desempleo, fracaso de los negocios minoritarios, rentas altas y la expulsión de nuestros conciudadanos de los barrios con mayoría de hispanos, negligencia y falta de preocupación por nuestros envejecientes y la deserción escolar de nuestros niños).
Adriano Espaillat no ha estado ajeno a la politica de la demagogia y el altruismo praticado por la mayoria de los politicos hispanos, y en particular, los domincanos, porque ha sido parte de ellos.
En las elecciones de 2012, Adriano decía que no podia involucrarse en la política dominicana ni apoyar a ningun candidato; sin embargo, se ha opuesto a la aplicacion de la sentencia patriótica 168/13 y ha terminado apoyando la ley anti-constitucional que otorga la nacionalidad a individuos ilegales aún hayan usado documentos falsos.
El oportunismo ha sido el arma eficaz utilizada por los politicos sin criterio y vocación de servir a la comunidad. La arrogancia y altaneria peledeísta de Espaillat se ha manifestado en sus acto politicos, basados en la mentira y la demagogia.
Mal dominicanos son aquellos que apoyan a un candidado que a nivel estatal no ha hecho ni jota por nosotros.
Dominicano Adriano ? Lo dudo. No se es dominicano meramente por haber nacido en la República Dominicana o ser hijo de dominicanos, sino por luchar por el bienestar de la patria, porque no importa donde vayamos, la patria se lleva por dentro.
Nos preguntamos, debemos apoyar a Adriano Espaillat nada más porque dice ser dominicano? No! Cual ha sido la posición de este candidato oportunista ante la necesidad de apoyo de otros aspirantes dominicanos en Nueva York?
Es curioso notar que los seudopoliticos de aqui y de allá que han apoyado abiertamente a Don Adriano Espaillat han apoyado la «haitinización» de nuestra patria!!! Criticaban hipocritamente a los sectores de poder y a la oligarquía por la explotación de la mano de obra haitiana, y ahora apoyan el desplazamiento del obrero dominicano a través del regalo de nuestra ciudadanía a todos los ilegales residentes en el país. !A lo que llegan estos politicos tradicionales y baratos con tal de conseguir votos!!
Los candidatos no se deben elegir por la etnia, sino por el bagaje político establecido en las comunidades. Adriano se ha identificado abiertamente con los caseros. De acuerdo a Peter Rivas, en su comentarios al artículo en Al Momento.com de Junio 12, 2014:
«En 1997, Adriano propuso y logró en Albany que sacaran a los tíos y primos de las personas que podian heredar el contrato de lease. En 2003, votó para eliminar el control del alquiler a los apartamentos que pagan mas de US$2,000 mensuales. En 2010, se negó a votar para extender los reglamentos de estabilización de la renta y las leyes de regulacion de alquiler».

Pero, he aquí que este autoproclamado paradigma de la dominicanidad ha promovido, apoyado y hecho triunfar candidaturas de políticos no dominicanos.En 1992 apoyó al puertorriqueño Bill Alicia contra el dominicano Julio Hernández por un puesto en la Asamblea de Nueva York, lo que dividió los votos y permitió la reelección de Brian Mortawg; en el 2009, no apoyó a su compatriota Manny Lantigua, quien aspiraba a concejal por el Distrito 7; en el 2010, apoyó al puertorriqueño Gustavo Rivera contra el dominicano Manny Taveras, que coria por un puesto en el Senado Estatal. Ese mismo año, respaldó a la boricua Jenny Rivera contra el dominicano Rolando Acosta, quien buscaba ser nominado como juez del Tribunal de Apelaciones del Estado, y en el 2013, no apoyó a sus compatriotas Manny Lantigua y Luis Tejada, quienses aspiraban a concejal».
Aún más. En 2011, Adriano propuso en el Congreso de Nueva York que el delito menor de usar las frecuencias radiales de FM y AM fueran convertidos en una felonía, para perjudicar a dominicanos que tienen emisoras de radio locales, que sirven a su comunidad.
Se debe votar por un candidato que va en contra de los intereses dominicanos en Nueva York y de la soberania de nuestra patria?

*EL AUTOR es abogado, dirigente político y comunicador. Reside en Nueva York.

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