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Opiniones

Quiero ver el mapa

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ivelissePOR IVELISSE PRATS RAMÍREZ.-

No sé cuánto, ni qué están leyendo los hacedores de nuestras Políticas Educativas. Tampoco sé si, como hicieron Nicolás Almánzar y Jacqueline Malagón cuando fueron ministros, las actuales autoridades del MINERD aprovechan las recomendaciones y propuestas de los expertos, técnicos y asesores del propio ministerio.

Quiero saberlo, porque me ayudará a comprender mejor, dentro de cuáles coordenadas se planifican las ESTRATEGIAS educativas. Veo muchas inauguraciones, fotografías del presidente incluidas, junto a las loas del ministro Amarante Baret.

Me pregunto, ¿está en el presupuesto y en los planes del año del MINERD, la construcción de estas aulas? ¿Por qué instrumentar, convirtiendo en una fiesta de vítores y elogios sus inauguraciones?

Recibo informaciones, más bien cuantitativas, de la “tanda extendida” cuyas excelencias y logros se proclaman ANTES de evaluarlas, ¡sin haber decidido qué iba a aprenderse en esas 8 horas!

Siento temor, entonces, de que las jornadas extendidas se conviertan en calvario de repeticiones cognitivas: mas memorización. Es en estas vacaciones que los docentes sabrán cómo utilizar ese horario en la multidisciplinaridad exigida por la pedagogía y la psicología modernas.

Contemplo imágenes del ministro y del presidente de ADP, tan amigables, puesto que ambos son miembros del PLD. Anuncian, como chiquillos gozosos una sorpresa para los maestros/as. Mencionan la dignificación docente, quisiera saber cuál es el significado que le dan al concepto.

Un plan de viviendas que favorezca al magisterio, repetiría experiencias pasadas, el Barrio de los Maestros en el Mirador Sur y el Eugenio María de Hostos en Santo Domingo Este. Podría ser bien recibido siempre que se realice con transparencia y honradez, esas que se echan de menos muchas acciones peledeístas.

La dignificación docente determina la calidad educativa y abarca, además de mejores salarios e incentivos dignos, el desarrollo profesional de los docentes, su formación continua.

Y hablando de formación docente, se han anunciado miles de millones para aplicarse en ese capítulo. ¿Se han puesto de acuerdo ya MINERD, MESCYT, con las universidades e institutos superiores, sobre el paradigma curricular de esa inversión cuantiosa?

También se anunció un nuevo currículo para el sistema educativo. Incluso los niveles vuelven a ser modificados, varía la secuencia, no sé si será evocando al Gato Pardo, “cambiando algo para que no cambie nada”. Ahora, volvemos al 6-6. La primaria, seis grados, la secundaria otros seis. Retornamos a nombres y a desfasadas concepciones que en la mayoría de América Latina se abandonaron en la última década del siglo XX.

Pregunto: ¿No es una colisión con la Ley 66-97, la Constitución de la República, y desiderátum de Organismos Internacionales, puesto que disminuye en vez de aumentar el nivel nacional de escolaridad obligatoria?

Objeto de reparto generoso del ciudadano Presidente en su periplo de inauguraciones, veo flotillas de autobuses para el transporte escolar. Vieja medida también desenterrada, de una práctica de Hipólito Mejía, para que incida directamente sobre la desigualdad educativa, tiene que insertarse en un Plan y someterse a supervisión estricta. Mientras tanto, luce como una compra que se suma a muchas otras.

Por la virtud mediática que los peledeístas manejan como varita mágica, el Ministro de Educación aparece casi diariamente en titulares de prensa.

Este pertinaz chubasco de informaciones, de “una sola campana” hace necesario averiguar cuál es la fuente que genera tantas aguas ruidosas; la filosofía educativa que las inspiran, y más pragmáticamente, cuales investigaciones y evaluaciones dan soportes a los cambios que se anuncian.

Debemos conocer si algunos actuales gurús de la educación latinoamericana, Reymers, Fanfani, Tedesco, Filmus, Marchesi, son estudiados por las autoridades, si aparecen en sus escritorios, abiertas y subrayadas sus obras.

Me satisfaría también saber y mi extensión de 800 palabras me obligará a volver sobre esta interrogante, si en el Ministerio se ha oído, con respeto aquiescente, a los que, por sus funciones y sus competencias están facultados para opinar, recomendar.

Menciono dos. Sus nombres: Leo Valeirón y Ancel Scheker quienes dirigen las áreas responsables de la investigación y la evaluación educativas oficiales.

Sus monitoreos y análisis tienen que preceder cualquier reforma educativa; para cambiar la realidad hay que conocerla, y ponderarla.

Para guiarme entre medidas bulliciosas que lucen inconexas, necesito que me muestren un mapa, que a lo mejor existe, pero solo conocen los iniciados.

Quiero ver el mapa del rumbo del sistema educativo dominicano para saber cómo, y adónde se encamina.

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