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Osiris de León desmitifica el origen arenas playeras y su relación con el pez loro

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En otra de sus contribuciones al establecimiento de la verdad científica y su separación de mitos ampliamente difundidos que distorsionan la realidad, el geólogo, político y experto en temáticas ambientales, Osiris de León, rebatió que el pez loro sea la causa principal del origen de las arenas de playa en la República Dominicana.

El reconocido ambientalista dijo que se ha magnificado el aporte del referido pez como productor de cantidades cuantiosas de arena, cosa que no ocurre así los hechos reales, ya que cuando contraponemos la creencia popular y lo que dice la ciencia, nos damos cuenta de que mucho de lo que se difunde y se acepta está basado en mitos que no resisten el análisis.

Osiris de León advirtió que el bien intencionado cuidado de cualquier especie de la fauna marina, aunque es importante, no debe llevarnos a sobredimensionar la realidad, atribuyéndoles al pez loro virtudes que no tiene y menos la de productor de las arenas de nuestras playas.

“ Durante años hemos escuchado que el pez loro se alimenta de algas adheridas a los arrecifes coralinos tropicales, lo que implica que al comer las algas también come parte del frágil esqueleto coralino calcáreo huésped, pero como el pez no puede metabolizar el carbonato de calcio (CaCO3) del esqueleto coralino, por ser un compuesto mineral inorgánico, su organismo lo excreta en forma de diminutas partículas calcáreas blancas del tamaño de la arena, pero la cantidad de arena que se forma por esta vía no es tan significativa como para atribuirle la existencia de nuestra hermosas arenas de playa que tanto atraen a los turistas que nos visitan”, puntualizó el hombre de ciencia.

Manifestó el investigador que constituye una exageración sin basamento científico la afirmación que plantea que la extinción del pez loro implicaría la desaparición de nuestras hermosas playas y el final del turismo en nuestro país.

Argumentó De León que si bien es cierto que el pez loro excreta partículas calcáreas del tamaño de las arenas (0.05-2 milímetros), sus aportes de arenas son tan mínimos que en nada influyen en la formación de nuestras playas, ya que las arenas de nuestras playas provienen de la erosión fluvial de las rocas y sedimentos por donde transitan los ríos en su camino hacia el mar, y de la acción mecánica del oleaje que descarga su energía cinética sobre el arrecife coralino.

“Está claro que en la medida en que las lluvias aumentan los caudales de los ríos, y en la medida en que los oleajes son más fuertes, en esa medida se desprenden más fragmentos de rocas que forman las arenas que vemos en ríos, playas y fondos marinos”, estableció el geólogo.

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