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NACIONALES

La Compasión como recurso y mecanismo de defensa al miedo y el secuestro emocional

Publicado

en

-Una alternativa psicológica a la actual situación social en República Dominicana-

 

Por Yubelkis Castillo.-
(Psicóloga, Presidente ASODOPSI, Monseñor Nouel).- 

Tras los hechos acarreados en nuestro país en los últimos días, hemos podido observar y experimentar muchos de los patrones inherentes al ser humano. Manifestaciones físicas, orgánicas, pero más que todo cómo esta situación impacta de manera directa nuestro haber psicológico, nuestros estándares de conducta, nuestro comportamiento y por ende, cómo esto interfiere en nuestras emociones.

Independientemente, de que aún nuestra cultura no refleja mayor importancia al bienestar emocional de las personas en sus diferentes contextos, como profesional de la conducta consideramos pertinente brindar aportes que nos ayuden a rescatar lo que en esencia nos hará permanecer ecuánimes: nuestra salud mental.

Las manifestaciones sociales, eventos de crisis, los conflictos y las relaciones sociales en si mismas son propias del comportamiento humano, por lo que, evitarlos no implicaría estar exentos de ello y a través de la psicología hemos podido conocer apropiadas formas para nuestra regulación emocional ante situaciones como estas.

En esta ocasión y como aporte al reconocimiento de nuestra actual realidad psicosocial,  hoy les comparto varios aspectos destacables de este escenario a nivel psicológico; a los fines de que tomemos conciencia a todos los niveles y podamos contribuir a nuestro bienestar emocional en el contexto en el cual nos desenvolvamos, mientras pasa este significativo evento histórico.

  1. Factores protagonistas: Miedo y secuestro emocional.

El miedo.

 ¨Es una reacción adaptativa que nos prepara para actuar ante un posible peligro¨.

El miedo nos hace reaccionar produciendo diversos efectos físicos y psicológicos, siendo este considerado -por numerosos estudios- como la emoción más desencadenante para nosotros.

El miedo es una reacción, nos ayuda a evitar situaciones de peligro, es anticipatorio, nos alerta, nos ayuda a adaptarnos, siendo el responsable de nuestro aprendizaje por evitación –rechazo aquello que no me da buena señal, que me asusta, que indica peligro-

Es notorio como el miedo paraliza, bloquea y nos hace permear factores físicos que alteran nuestro sistema. No obstante y quizás más preocupante, es cómo el miedo afecta nuestro sistema cognitivo, lo que hace que percibamos nuestro entorno de un modo distinto y experimentemos sensaciones de una forma más intensa, lo que a su vez hace que reaccionemos con emoción de alerta y nerviosismo ante lo que denominemos o entendamos representa un peligro para nosotros.

-En nuestra realidad actual: miedo a perder la democracia y la libertad como país, a las consecuencias de nuestras acciones cívicas-

No obstante,  no siempre es tan fácil responder o reaccionar a esa alerta, sobre todo cuando no solo nos impacta a nosotros, sino a un colectivo.  Y para entenderlo mejor, veamos nuestro secundo factor:

  1. Secuestro emocional

Es un estado emocional que ocurre como reacción automática a estímulos tratados por el sistema límbico en nuestro cerebro. Ante “situaciones de secuestro emocional” nuestro sistema límbico acelera estos procesos de reacción automática, interponiéndose a la parte racional del cerebro (neocortex). Dicho en términos más llanos “reaccionamos sin racionalizar”, tanto que en muchas ocasiones, pasado el o los eventos, olvidamos los mismos o parte de ellos y el porqué de los mismos.

El secuestro emocional al igual que el miedo, nos coloca en un “estado de emergencia” y por ende nuestro sistema cerebral hace uso de todos los recursos pertinentes para enfrentarse a las situaciones de crisis o gestión de conflictos.  Es una reacción inmediata que ocurre en la zona vinculada con la reflexión o corteza prefrontal del cerebro; por tal razón nos impide el tiempo a evaluar y decidir de forma racional.

Atendiendo a esto y en relación con  la situación actual apreciada en nuestro país, es necesario preguntarnos ¿Qué ocurre cuando estamos ante una situación de secuestro emocional? ¿Cómo hacemos para gestionar el conflicto interno y social que se ha generado a nivel emocional? ¿Cómo podemos lograr un proceso de mediación efectivo en nuestros distintos contextos: laboral, educativo, social?

…Cuando estamos ante una situación como esta y a un nivel tan elevado, a pesar de que, por lo explicado anteriormente, la racionalidad no sea tan palpable, es importante que logremos gestionar nuestras emociones intentando “recargarnos” cambiando por momentos el foco de atención para bajar los niveles de tensión existentes, tratando de dar paso al sentido común. Y ejemplo para este caso particular seria reconocer que, ¨es imposible seguir la lucha por tus ideales si te descompensas emocional o físicamente¨ por tanto, lo más recomendable es detenerte, reducir la tensión y luego con más calma volver a actuar.

Sin embargo, ante una situación de crisis social es necesario además  hacer frente a este tipo de situaciones, lo cual implica una necesidad imperante de alimentar nuestra inteligencia emocional, la cual es definida por Daniel Goleman (1.995) como:

“La capacidad de comprender las emociones y conducirlas, de tal manera que podamos utilizarlas para guiar nuestra conducta y nuestros procesos de pensamiento, para producir mejores resultados”.

Según Goleman se trata de “armonizar cabeza y corazón”.  No obstante, en un momento como este, sobre todo a nivel social es un tanto difícil que reconozcamos por nosotros mismos estos eventos y podamos regular nuestras emociones.

Sin embargo, a través de este artículo queremos hacer un llamado e invitar a todos los  participantes de nuestra sociedad dominicana, ciudadanos activos y sobre todo colegas a nivel nacional, a enfrentar este hecho con responsabilidad desde cada uno de  nuestros espacios: familia, escuela, universidad, empresas, instituciones, medios de comunicación, etc.  Ayudando y autoayudandonos  a reconocer estas situaciones, valorando y colaborando a su estabilidad emocional.

Pero, ¿Cómo podemos lograr esto?…

Terapia centrada en la compasión.

La terapia centrada en la compasión ayuda a personas que luchan con situaciones variables como pueden ser: la vergüenza, la indignación, la autocrítica, la negligencia y la intimidación; la misma nos enseña  a cultivar habilidades de compasión y autocompasión, para la regulación emocional; conduciendo así  sentimientos de seguridad, aceptación y comodidad.

Esta terapia fue desarrollada por el psicólogo Paul Gilbert, en la década del 2000 para abordar concretamente la vergüenza y la autocrítica. Dicha terapia fue basada en la psicología y la neurociencia evolutiva, social y del desarrollo. Su  técnica es similar a la terapia cognitiva basada en mindfulness, la cual también propicia la relación mente-cuerpo y cómo podemos mejorar este vínculo de manera consciente.

La eficacia en este tipo de terapia ha sido evidenciada para tratamientos en situaciones emocionales como trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad, trastornos de la personalidad, entre otros.

La ciencia ha valorado básicamente tres sistemas de regulación de emociones: sistema de amenaza-autoprotección, sistema de impulso-entusiasmo y el sistema relajante-seguridad social. Esto significa que, dichos sistemas se activan cuando nos sentimos apoyados en sistemas externos que nos llevan a la tranquilidad  y nos motiva a buscarlos  a través de nuestro entorno, compañeros, parejas e iguales.

El bienestar emocional,  a su vez, puede verse impactado por uno de estos sistemas, provocando así un desequilibrio considerable.

Ante una situación de crisis, como la que se atraviesa en estos momentos y tomando en consideración nuestra poca o nula cultura para el manejo de las emociones y la valoración de las mismas, es muy probable que tengamos dificultades para  ser compasivos con nosotros mismos y con los demás. Nos mostramos irritables, defensivos, intolerantes y faltos de atención ante la búsqueda racional de soluciones.

Y es allí donde surge el objetivo de la Terapia centrada en la compasión.

No obstante, las terapias deben ser llevadas a cabo por un profesional especialista en el tema, por lo que, no les estoy enviando a un consultorio, aunque en el mejor de los casos es la solución más viable, porque todos absolutamente todos la necesitamos.

Sin embargo, la compasión puede ser practicada en sí misma, de manera individual o grupal, y aunque como explique en el párrafo anterior, lo ideal es que sea llevada a cabo terapéuticamente por un especialista, existen recursos –no terapéuticos- que pueden significar un acto de compasión hacia nosotros mismos y los demás y que nos ayudarán a aliviar y colaborar con esos sentimientos de seguridad, alivio y esperanza que tanto necesitamos en estos momentos.

Algunas sugerencias útiles y que podemos practicar son:

  • AUTOCUIDADO, cuidar de nosotros es nuestra responsabilidad: aliméntate, mantente hidratado, descansa, recarga energías.
  • DETENERSE, ayuda al control de impulsos y a evitar reacciones automáticas irracionales.
  • BUSCAR LA CALMA, consiste en intentar pensar antes de actuar. Intentar lograr el autocontrol.
  • EXPLORAR, Buscar alternativas y oportunidades de mejora posibles, reales, viables.
  • ESTRATEGIAS, consiste en la elaboración de un plan –sobre todo a nivel organizacional e institucional- (incluye tu familia), es importante contar con un plan de contingencia, así mismo concientizar a familiares, colaboradores y personas cercanas de la situación de crisis que estamos atravesando y de cómo nos puede afectar física y emocionalmente; ya que queramos o no, nos impacta a todos.
  • PEDIR AYUDA, ya sea a modo personal, grupal e institucional, es importante contar con los recursos y herramientas a tales fines; así como de ayuda experta. Los profesionales de la salud mental están al alcance a nivel nacional. Así mismo, es importante que a nivel organizacional, empresarial e institucional, se tome conciencia de contar con espacios para propiciar el bienestar emocional de sus colaboradores, por lo que, de ser necesario acudir a la solicitud de un profesional en el área para una intervención oportuna, talleres de capacitación, etc. es parte de su responsabilidad con sus colaboradores, ya que esto impacta de manera su rendimiento y por ende puede afectar no solo su salud mental, sino también contaminar la cultura organizacional y por ende representar bajas en la productividad, ausentismo, entre otros. La salud mental es para todos!
  • RED DE APOYO, es importante contar con amigos, familiares, compañeros de lucha y personas cercanas que puedan acompañarnos, compartir, apoyarnos. Siempre es una buena herramienta para crecer, mejorar nuestro sistema de protección y canalizar nuestras emociones.
  • TOLERANCIA, a través de esta lograremos enfrentar la frustración que nos genera una situación de crisis y a practicar la compasión con los demás de una forma más activa.
  • SÉ PACIENTE, recuerda que una situación como esta no depende de ti y hay muchos actores y variables en este proceso, por lo tanto toca hacer nuestra parte y esperar.
  • Finalmente, PRACTICA LA COMPASIÓN, contigo y con los demás, quiérete, cuídate, colabora con los demás, tolera, respeta, perdona, deja pasar cosas. A fin de cuentas, es una situación colectiva y en nuestra diversidad tenemos herramientas distintas para afrontarlas.  Te necesitas, nos necesitamos, para seguir trabajando por una mejor sociedad.

Referencias y Fuentes consultadas:

Gilbert, P. (2009). Introducing compassion-focused therapy. Advances in Psychiatric Treatment, Vol. 15, pp. 199-208. https://doi.org/10.1192/apt.bp.107.005264

Goleman, D. (1995). La Inteligencia Emocional.

Jiménez, D. (2019). Hacia el Bienestar Emocional. Terapia Centrada en la Compasión.

www.Psyciencia.com

https://www.fundaciongizagune.net/secuestro-emocional/

www.psicologiaonline.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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