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Opiniones

Salud Pública, ARS, AFP, privilegios y negocios

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Por Samuel Sánchez E.- 
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Importantes sectores de la sociedad dominicana, incluso sectores de izquierda, no le hemos dado la importancia que amerita el debate sobre las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) y Las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) y digo que no le hemos dado la importancia necesaria, porque en ambos casos, está envuelto, sangre, sudor y lágrimas de los trabajadores dominicanos ( y cuando hablo de trabajadores me refiero a aquellos que generan sus ingresos por cuenta propia y día a día (chiriperos); los trabajadores asalariados con ingresos de sobrevivencia y los trabajadores con ingresos más decentes (hoy llamados clase media).

La Fundación Juan Bosch, publicó un documento síntesis llamado “Crisis en el país, ganancias en las AFP y las ARS”, documento que debe generar algún debate, como punto de partida, entre todos os afectados por la ley No. 87-01 que regula la seguridad social.

Sobre las ganancias de las AFP, el referido documento nos ilustra “La crisis mundial y nacional por la pandemia global de COVID -19 y las medidas adoptadas por los gobiernos se han reflejado en la situación del Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS) creado con la ley No.87-01 en 2001.

Continua: “según datos de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS), entre marzo (cuando comenzaron las medidas) y septiembre 2020 hubo una disminución importante de los empleadores registrados y de las dominicanas y dominicanos que trabajan y cotizan en el SDSS”.

… sin embargo (…) las AFP han ganado en el período enero-septiembre de 2020 más dinero que lo ganado en el mismo período enero a septiembre de 2016, de 2017 y 2018, años de total bonanza económica. De hecho, en estos nueve meses de 2020 obtuvieron mayores ganancias (RD3,399,000,000) que en todo el año 2018 (RD2,759,000,000).  Las ganancias son lideradas por las principales AFP, esto es Popular, Reservas, Crecer (Scotia) y Siembra (BHD-Leon), pues son las que concentran a la mayor parte de afiliados”.

Este último dato nos muestra como las deducciones de los salarios de los trabajadores asalariados, van a engrosar de manera grosera las arcas del sector financiero, su único papel: administrar esos capitales y tener grandes beneficios por ello.

La escuela de salud de la Universidad de Texas publicó un estudio, también muy breve pero sustancioso, llamado “privatización de los servicios de salud: las experiencias de Chile y Costa Rica”. Este trabajo trata la necesidad de abordar desde la salud publica, la intervención comunitaria y la concienciación individual, para mejorar los indicadores de salud sobre todo en los sectores vulnerables de la sociedad.

En ese orden, los autores refieren: «Hay modelos que permiten establecer claramente el efecto positivo de las intervenciones comunitarias en la salud personal, pero es difícil distinguir entre el efecto de las responsabilidades reconocidamente públicas (las que presentan externalidades, las que no permiten la autoexclusión y las que se consideran bienes de interés social) de las responsabilidades individuales (utilización de servicios, cambios de estilos de vida) en la mayoría de la salud individual. En América Latina, como en otras muchas regiones del mundo, la mayoría de la población tiene niveles de educación bajos y no siempre sabe cuando deben utilizar los servicios o las conveniencias de prácticas preventivas. Desde éste punto de vista, los servicios médicos se pueden considerar como bienes de interés social”.

El estudio la Universidad de Texas, sugiere a seguidas: “Además, cuando se trata de la vida, sufrimiento, y discapacidad de seres humanos, la búsqueda de soluciones no puede basarse únicamente en consideraciones económicas como pretenden los promotores de la privatización del sector salud”.

Aquí quería llegar, la salud no puede perder su condición de bien de interés social, es decir, la sociedad no puede permitir que algo tan sagrado como la salud de la población y sobre todo de la población pobre, esté en manos privadas, eso bajo ninguna circunstancias y es responsabilidad de los sectores preocupados por el bienestar colectivo, más allá de los negocios groseros, impedir que eso suceda.

Pienso que el Dr. Fulgencio Severino, la Fundación Juan Bosch y otros sujetos sociales que manejan con claridad y eficiencia este tema, deben redoblar sus esfuerzos educativos y politicos alrededor del tema de la privatización de la salud pública con la excusa de los seguros médicos.

Las quejas cotidianas de los usuarios de las ARS y sus planes de salud en la República Dominicana respecto a las restricciones, cambios antojadizos, pagos vergonzosos a los médicos afiliados y un largo etcétera, deja claro que el esfuerzo por privatizar la salud pública, no se orientó sobre la base de dar mejor servicio a los pacientes ( no clientes); sino que la motivación de los creadores de semejante estafa, fue pura y simplemente llenar los bolsillos del sector financiero, dar paso a una burocracia parasitaria y todo en perjuicio de quienes le dan razón de ser la medicina: los pacientes.

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