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Opiniones

¿Negociaba Bosch con EU en 1965?

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POR JOSE PIMENTEL MUÑOZ.-

Un tema me ha inquietado durante largo tiempo y nunca lo he visto expuesto y mucho menos explicado y analizado en los múltiples artículos, comentarios verbales y libros sobre la revuelta constitucionalista de 1965.

¿Por qué el coronel Rafael Fernández Domínguez, ostentando la representación de Juan Bosch y enviado expresamente por éste, vino al país a poco de estallar el conflicto en un avión militar de Estados Unidos?

Acaso no era Bosch el gran enemigo de EU, derrocado en 1963 precisamente por la influencia norteamericana, a quién en ese momento, 1965, trataba de reponer el movimiento constitucionalista?

Cómo y para qué logró Bosch que su pupilo Fernández Domínguez consiguiera cupo en ese transporte especial de las fuerzas estadounidenses, contra las cuales se luchaba, no tan indirectamente, en las calles de la vieja zona intramuros de Santo Domingo?.

Bonaparte Gautreaux Piñeyro

Y más aún, con cuáles pautas o instrucciones despachó el ex Presidente a Fernández, descripto como su representante y principal inspirador del movimiento constitucionalista, quien se encontraba fuera del país al despuntar las hostilidades el 24 de abril ?

A Bonaparte Gautreaux Piñeyro -periodista de cuerpo entero, a quien conozco desde cuando trabajamos en Noti Tiempo, de Radio Comercial, en 1970- es el primero a quien escucho hablar de ese tema, aunque no de una manera amplia y profunda.

Lo hizo en días pasados, previo al 56 aniversario de la revuelta, entrevistado en el programa de televisión del doctor Julio Hazim, donde tocó superficialmente muchos aspectos de su vida personal, política y profesional, incluyendo explicar cómo se convirtió inesperadamente en una especie de secretario del coronel Francisco Caamaño Deñó en su oficina de la zona constitucionalista, dónde percibió muchas cosas interesantes.

Me sorprendió ver a Gautreaux Piñeyro, furibundo bochista en las décadas del 70 y 80 (no recuerdo exactamente hasta cuándo), expresando conceptos contundentes contra su antiguo líder.

Coronel Rafael Fernández Domínguez y Juan Bosch antes de los sucesos de 1965.

Con su voz y estilo severo, Gautreaux, a quien sus amigos de long time llaman K-bito, dijo que Fernández Domínguez vino a regañadientes en el avión de EU y que “Juan Bosch tuvo que darle casi cien órdenes y el hombre no quería venir en un avión de los americanos”.

Agregó que Fernández Domínguez vino el 14 o 15 de mayo con un mensaje “infame” de Bosch en el sentido de que los constitucionalistas “debían rendirse y albergarse en la catedral, que los americanos no iban a romper ese edificio patrimonio de la humanidad”. Este mensaje, según el expositor, fue acremente criticado por Caamaño y cayó muy mal a todo el alto mando militar y político del movimiento, que se reunió para recibir a Fernández.

Gautreaux afirmó que, en conversación en privado, Caamaño llegó a calificar a Bosch de “bandido y sin vergüenza” y usó “sesenta epítetos desagradables” contra él.

Le puso la tapa al pomo, como se dice en el lenguaje popular, asegurando que “él estaba negociando con los americanos” y preguntando a seguidas “por qué mandó a Fernández Domínguez para acá, porque él fue que lo mandó».

Gautreaux cerró de una manera demoledora: «las cosas que se van a ir descubriendo sobre Juan Bosch lo van a tumbar del altar donde lo han puesto los ignorantes”.

(A los pocos días de venir al país en el avión de EU y de presentarse al comando constitucionalista, donde expuso la tesis de Bosch, Fernández Domínguez motorizó, por iniciativa propia, un ataque de reconquista del Palacio Nacional que fue ripostado por las tropas estadounidenses, muriendo en la acción él e Ilio Capozzi, entre otros).

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