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Por Manuel Vólquez.-

El 11 de enero de 2022, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales divulgó la información de que tiene evidencias de que los incendios en la Sierra de Bahoruco, región suroeste dominicana, son provocados por manos criminales.

“La evidencia preliminar arroja que los incendios han sido coordinados y provocados de manera deliberada”, manifestó el ministro Orlando Jorge Mera, quién explicó que en los últimos días se han registrado tres siniestros en distintos lugares del Parque Nacional Sierra de esa zona, parque que se expanden por las provincias de Barahona y Pedernales.

La acción se atribuye a ex funcionarios de la anterior administración gubernamental y agricultores inconformes, tras sentirse afectados por las medidas oficiales que impiden la tala de árboles o la siembra de cultivos agrícolas en esas áreas ecológicas en diversas zonas del país.

Si es así, entonces procede un escarmiento radical contra los responsables, aplicándoles las normativas jurídicas.

Las estadísticas nacionales indican que miles de fuegos forestales ocurrieron en el período 1972-2018 y han continuado de manera progresiva e interrumpida, lo que es una muestra de retaliación política o social.

Recuerdo que el 9 de julio del 2017 se publicó una versión similar de lumbres intencionales, cuando el organismo informó que las llamas afectaron miles de tareas.

La candela, que se inició con varios focos a la altura del kilómetro 28 de la carretera del Aceitillar, afectó en varias direcciones los pinares a lo largo de más de 2,000 tareas de terreno en esta área protegida que ha sido declarada “reserva de la biósfera” por la Unesco.

Por las características y ubicación de los lugares quemados, se dio como un hecho que fue provocado por mentes perversas y se manejó la tesis que pudo deberse a una venganza por el asedio ha que han sido sometidos los traficantes de Guaconejo, una especie utilizada para elaboración perfumes y que se exporta desde Haití, luego de ser extraído de bosques dominicanos. Nadie fue castigado. Todo quedó como una simple denuncia mediática.

Un informe divulgado por el Inventario Nacional Forestal en la República Dominica 2021 (INF-RD), identificó 1,814,503 hectáreas con cobertura forestal en el país. Esta cantidad equivale a un 37.7 %, más un 5.1% de árboles frutales (café y cacao con sombra) para un total de 42.8 % del territorio, a diferencia de Haití que tiene alrededor de un 2 %.

Esa auditoría se realizó a nivel nacional para obtener información actualizada acerca del estado de los bosques, su composición y existencias de volumen, biomasa y carbono, a fin de destacar la importancia que tiene la preservación de los mismos y su función en la producción de agua.

La extensa publicación, que estará disponible en la página web del Ministerio de Medio Ambiente, fue presentada en el Palacio Nacional por su incumbente, 27 de octubre de 2021, Orlando Jorge Mera, quien dijo que se trata un documento vivo, en constante evolución, resultado del análisis y levantamiento de la superficie forestal obtenida por teledetección, con imágenes del satélite Planet del año 2020, así como trabajo de campo.

Además de detallar el contenido del documento, se dio a conocer el Reglamento de la Ley Forestal 57-18 que fue promulgado por el presidente Luis Abinader mediante el decreto 627-21.

Con este instrumento se establecen nuevos mecanismos para regularizar las actividades forestales y dar cumplimiento a la Ley sectorial que rige la materia. Es decir, tenemos los métodos legales para frenar esas prácticas peligrosas.

No podemos continuar con esa situación porque esos incendios ponen en peligro las vidas de las personas que residen en los entornos de las reservas forestales.

Lo ideal es que sean castigados los autores de esos incendios para que esos procedimientos no se conviertan en una cultura (de hecho, ya lo es) que luego no podremos desarticular.

Naturalmente, para llevarlos ante la justicia, hay que encontrar las evidencias que comprometan a los autores de esos hechos, buscar testigos insobornables que hayan presenciado el momento cuando producen el fuego. Se me ocurre pensar que, tal vez, esos incendios se provocan en horas nocturnas y en sitios donde no pudieran ser vistos, lo que hace más difícil la misión de captura de parte de los guardabosques.

Ahora que tenemos un Ministerio Público independiente, es el momento de dar un ejemplo y desenmascarar a esos malos dominicanos.

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