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Opiniones

¡Qué salven ya a la niñez desamparada! (y 2)

Publicado

en

POR CARLOS NINA GOMEZ
([email protected])

Es de alta significación anotar un importante documento que hace unos meses llegó a la prensa mundial.  Su contenido debe ser acogido por los gobiernos donde impera la democracia representativa y aplicarlo fundamentado en políticas sociales en beneficio de los niños desamparados. Es decir, que se pueda poner a funcionar una verdadera política de Estado en favor de los niños indigentes y arropados por la más abyecta pobreza.

 En la Convención sobre los Derechos del Niño se afirma que niñas, niños y jóvenes deben vivir largas vidas; sin pobreza ni discriminación. Deben recibir atención médica adecuada. Se deben proporcionar viviendas adecuadas con servicios esenciales, como agua, saneamiento y carreteras apropiadas».

Respecto a lo que se trabaja, por el bien de la niñez marginada de República Dominicana, también plasmo lo que la semana pasada se dio a conocer a la sociedad. Me refiero a un informe  de alta trascendencia, por demás. 

El informe señala que «el Consejo Nacional  para la Niñez y la Adolescencia (CONANI), logró rescatar  de las calles a unos 166 niños. El rescate se registró entre los meses de marzo y junio del presente año». ¡Maravillosa noticia!

Precisamente, el  CONANI debería acercarse al gobierno del presidente Luis Abinader y coordinar, de manera clara, sin  más dilación,  la organización de ajustados programas con miras a que la niñez dominicana desamparada encuentre  (del Estado) la tan reclamada e indispensable protección.

 Resaltar que la UNICEF no desmaya, pese a los problemas que  acogotan al segmento de la indigente niñez de todo el orbe, en aplicar positivos programas que busquen aliviar el estatus de  los millones de niños castigados por la pobreza y la desnutrición.

 Lean lo que subraya la UNICEF: «Este mundo, que sigue lleno de miseria, de gente marginada, andrajosa; de millones de niños abandonados, que no son protegidos  (a veces ni siquiera por quienes proclaman su creencia en Dios Todo Poderoso), tiene que cambiar».Y le sumo esta necesidad: ¡Pero cambiar  de manera urgente!

 En efecto, que el universo dé un giro -muy pronto- de por lo menos 180 grados. Que ese cambio certifique que sus miles de supermillonarios no sean tan avaros y abracen la humildad y verdadero el humanismo.

Que sin hipocresía hagan plena conciencia de que nada, ni la fortuna más ampulosa, dura para siempre. Ya es tiempo de que en nuestro país se pongan en ejecución efectivas políticas de orden social y educativa en favor los llamados niños de la calle.

Pero, ¿cuándo, definitivamente, el Estado dominicano logrará concretar tan indispensable objetivo nacional?

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